Hay historias que van más allá de la botánica y que se convierten en un homenaje cargado de cariño y memoria. Ésta es la del Paphiopedilum Pere Arche , un híbrido que lleva el nombre de un gran apasionado de las orquídeas.
Los que lo conocéis sabéis que era un enamorado de los Paphiopedilum. En 2021 logró un nuevo cruce —entre Paphiopedilum insigne y Paphiopedilum wenshanense— y dio las cápsulas de semillas a diferentes amigos, uno de ellos a su viejo conocido Jean-François Aguillon, orquidófilo francés al que la vida les había unido hacía más de 30 años, cuando más de 30 años.
Con paciencia, Jean-François germinó y repicó con éxito aquellas plántulas.
Tras la pérdida repentina de Pedro, el destino quiso que en una exposición cerca de Burdeos, se reencontraran con Carme Vilarrassa, que viajó hasta Francia para recuperar algunas de las plantas. Ahora Jordi Rovira las va manteniendo con cuidado y se tiene intención de que este tesoro botánico pase a formar parte de la colección del invernadero de ACAO (Espacio Pere Arche) en el Jardín Botánico de Marimurtra, donde todo el mundo podrá descubrirlo y disfrutarlo.
La gran novedad es que después de cuatro años después del primer sembrado, éste ha llegado a buen puerto: ¡el Paphiopedilum Pere Arche ha sido oficialmente registrado en la RHS (Royal Horticultural Society) , la entidad que acoge a los nuevos híbridos en Europa gracias a Jean-François Aguillon!
Un merecido homenaje, que transforma la pasión de Pedro en un legado muy especial.

